Reflexiones de librería.

viernes, diciembre 23, 2005 21:39
Publicado en la categoría purnas

Siempre he regalado libros. Bueno, siempre siempre, no. Pero es mi regalo preferido. Libros tristes y alegres. Libros de pensar y libros de disfrutar. O de las dos cosas a la vez, que son los mejores. En el top ten de libros regalados, “La lluvia amarilla”, de Julio Llamazares y “Dibujos animados” de Félix Romeo. Además soy de esas personas, y me he encontrado muchas, a las que no les gusta dejar un libro. Dejo discos, cd, programas de ordenador, camisas, calzoncillos, taladros, colonias, desodorantes…pero casi nunca un libro. Por eso a veces dejo mi sueldo, que gano vendiendo libros, comprándolos, regalando aquellos libros que me piden y que me gustaría que la otra persona leyese. Y por eso mismo, una de las cosas que menos me gusta de vender libros estos días es la frase: “No sé, me da igual, cualquier libro para regalar a una persona así y así”. A pesar de que no me guste, tiene sus ventajas, claro. El placer de vender Francisco Espinosa (Los fantasmas del revisionismo, La Columna de la Muerte, o Queipo de Llano), a algún fan de Pío Moa. O viceversa, que a veces, algún discípulo desconocido de los pseudohistoriadores ha ganado sitio en alguna estanteria progre especialmente molesta. O recomendar Fukuyama a un antiglobi sin ideas propias. Autores poco conocidos son fundamentales para esta práctica, un poco salvaje. No valen Chomsky, César Vidal, o Santos Juliá. Hay que hilar más fino, y jugar con la segunda división de los suplementos culturales, con títulos poco comprometedores. Incluso yo mismo me dejo sorprender con lecturas poco “recomendables”. Por recomendar uno, “Topicario y arpones contra el pensamiento simple” de Jesús Cotta. Está en la línea de los pensadores “neoliberales” (osea, no liberales, pero sí conservadores y españolistas), pero permite reflexionar sobre los tópicos instalados en la mente colectiva de la progresía urbana. Y sobre los de los otros, también. Para leer no combativamente, sino reflexivamente, aunque escueza algún concepto.

Puedes dejar una respuesta, o un trackback desde tu sitio.

Una respuesta to “Reflexiones de librería.”

  1. Los extremos de la espiral | Purnas en o zierzo says:

    marzo 14th, 2011 at 14:14

    […] de libros y chalecos verdes. No es tan grande como aquella que me quitaba el sueño, el tiempo y la energía en Barcelona , es verdad. Ni entre los dependientes vi a nadie que me recordara, ni de lejos, a algunas de las […]

Dixa un comentario