Pobrecicos míos.

jueves, diciembre 22, 2005 10:47
Publicado en la categoría purnas

Pobrecicos. Iban tan tranquilos “con dos copas de absenta”, y van a sacar dinero y se encuentran a una mujer que les interrumpe el paso. “U sigui, Oriol, que no podem treure diners, u sigui, nen”. Y los pobres van y encuentran, sin querer, una botella de plástico. “Ay, Ricard, que m’ha caigut l’ampolla i li he fotut un cop”. “Jo, u sigui, a mi m’ha passat lo mateix amb aquest tub de cartró”. Pobrecicos. Sin querer. “Escolta tú!! que ens fa fora del caixer”. No fastidies, hombre, que sólo querían sacar dinero. Que porque se les cayeran dos objetos y le dieran con el pie sin querer, total. “Home! i s’ha tancat a dins!”. Pobrecicos. Que casualidad, pobrecicos, que allí estuviera el nano. El de 16 años. Casualidad que no le conociera la señora que impedía el paso al cajero. Casualidad que hubiera una obra cerca. Sin querer cogieron la garrafa. “Aixó sembla aigua, oi?”. Claro, casualmente no olía a nada, como el agua. Como el agua. Como el agua clara. “Vinga, nano, obre la porta”. Pobres, y tropiezan. Pobres, y cae el líquido inodoro e incoloro, como el agua, sobre la mujer. Y, vaya, joder, pobres, una chispa del cajero prende el líquido. Presunta agua que se inflama, como un milagro. Para que la mujer vaya al cielo. Pobres. Dos chupitos de absenta. Llanto y rechinar de dientes. Yo, si fuera el abogado de estos hijos de puta (perdón, de papá), pedía indemnización a la obra (la de al lado, no al Opus), y a la Caixa. “A quí l’acudeix deixar liquid inflamable al costat de un caixer amb cables pelats i dones dormint?”.

…..

Biescas, 11 años después. Indemnizaciones. Ninguna resurrección. Ningún culpable.

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