El Hombre de la luna se quedó hasta muy tarde

viernes, diciembre 16, 2005 12:47
Publicado en la categoría purnas

Hay una posada, una vieja y alegre posada
Al pie de una vieja colina gris,
Y allí preparan una cerveza tan oscura
Que el Hombre de la Luna bajó
A beberla una noche.
El palafrenero tiene un gato borracho
Que toca un violín de cinco cuerdas;

Y mueve el arco arriba y abajo,
Arriba chirriando, abajo ronroneando
Y serruchando en el medio.
El posadero tiene un perrito
Que es muy aficionado a las bromas;
Y cuando hay alegría entre los huéspedes,
Levanta una oreja a todos los chistes
Y se muere de risa.
Ellos tienen también una vaca cornuda

Orgullosa como una reina;
Pero la música la trastorna como la cerveza,
Y mueve la cola empenachada
Y baila en la hierba.

¡Y oh, las pilas de fuentes de plata
Y el cajón de cucharas de plata!
Hay un par especial de domingo,
Y a estas las pulen con mucho cuidado

Las tardes de los sábados.
El Hombre de la Luna bebía largamente
Y el gato se puso a llorar;
La fuente y la cuchara bailaban en la mesa,

La vaca brincaba locamente en el jardín,
Y el perrito se mordía la cola.
El Hombre de la Luna tomó otra copa
Y luego rodó bajo la silla,

Y allí durmió y soñó con cerveza;
Hasta que palidecieron las estrellas,
Y el alba estuvo en el aire.
El Palafrenero le dijo al gato ebrio:

“Los caballos blancos de la luna
Relinchan y tascan los frenos de plata;
Pero el amo ha perdido la cabeza,
¡Y el Sol saldrá pronto!”

Así que el gato tocó en el violín una jiga-jiga
Que hubiera despertado a los muertos,
Chillando, serruchando y apresurando la tonada,
Mientras el posadero sacudía al Hombre de la Luna:

“¡Son las tres pasadas!”, dijo.
Llevaron al Hombre rodando colina arriba
Y lo arrojaron de vuelta a la Luna,
Mientras sus caballos galopaban de espaldas

Y la vaca cabriolaba como un ciervo
Y la fuente se iba con la cuchara.
Más rápido el violín tocaba la jiga-jiga;
El perro comenzó a rugir,

La vaca y los caballos estaban patas arriba;
Los huéspedes saltaron de la cama
Y bailaron en el piso.
¡Con un pum y un pim estallaron las cuerdas del violín!

La vaca saltó por encima de la luna,
Y el perrito rió al ver tanta alegría,
Y la fuente del sábado se escapó corriendo
Con la cuchara del domingo.

La Luna redonda rodó tras la colina,
Mientras el Sol levantaba la cabeza.
No podía creer a sus ojos de fuego;
¡Porque, aunque era de día, para su sorpresa
Todos habían vuelto a la cama!

Editorial Minotauro ha publicado por primera vez en castellano las Aventuras de Tom Bombadil y otros poemas del Libro Rojo, de J.R.R. Tolkien, en una edición colaborativa realizada por los miembros de la lista de Sociedades Tolkien en castellano de todo el mundo.

Puedes dejar una respuesta, o un trackback desde tu sitio.

Una respuesta to “El Hombre de la luna se quedó hasta muy tarde”

  1. Cadena de favores con el Sáhara | Purnas en o zierzo says:

    marzo 15th, 2011 at 0:32

    […] Hace un año: El hombre de la luna se quedó hasta muy tarde […]

Dixa un comentario