Resistencia pasiva en el trabajo.

sábado, noviembre 26, 2005 12:47
Publicado en la categoría purnas

La desobediencia civil, el concepto que inventó Thoreau allá por el siglo XIX, puede llevarse a cabo en cualquier lugar del mundo, en cualquier situación, en cualquier momento. Al contrario de otras formas de protesta, la desobediencia civil es un acto individual que puede constituirse en colectivo, y parte de una reflexión sobre un problema y la forma individual de combatirlo. En el estado español campañas de desobediencia civil que han constituido puntas de lanza importantes son el movimiento por la insumisión en los 80 y 90, el carnet de identidad vasco, la objeción fiscal, o el espíritu de los okupas que socializan espacios públicos deshabitados. La situación en la mayoría de las empresas, y en concreto en la que me da de comer, exige , mejor dicho, me exige, un acto desobediente. Siendo que el empresario compra mi tiempo con dinero, con poco dinero, pero me exige mucho más esfuerzo y dedicación, mi propia campaña de desobediencia consiste en vender exclusivamente lo que compra. Salario de graduado escolar, mente de graduado escolar y no de licenciado. No vender a cualquier precio y por tanto, hacer sólo las horas estrictamente en contrato. No emplear ni un sólo gramo intelectual en ofrecer “servicios de valor añadido”, osea, no hacer de librero y ejercer exclusivamente de dependiente. Siendo que han quitado un puesto de tiempo completo, por lo que sólo se queda un dependiente donde debía haber dos, emplear ese tiempo, dos horas, a estar sentado leyendo. No firmar la hora de entrada mientras no haya que firmar la hora de salida también, o pongan la máquina de fichar. Es decir, no dedicar ni un minuto más del necesario. Es decir, que este post conlleva que hoy llegaré diez minutos tarde al trabajo. Minidesobediencia civil laboral. Lo que ha supuesto en mi vida laboral es, exclusivamente, no hacer mala sangre. Porque sé que cumplo a rajatabla los servicios que mi empresa ha contratado conmigo. La lástima es que Gandhi, a pesar de todo, no tenía razón. Y aunque el árbol esté potencialmente en la semilla, pocos, por no decir ninguno, de mis compañeros, toman ejemplo. Así que la librería abrirá los días festivos con la plantilla casi al completo. Así que siguen firmando a la entrada, pero no a la salida. Así que siguen haciendo compras de libros sin tener categoría de libreros. Así que poco cambiarán las cosas en general, pero en individual…algo cambia.

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3 Respuestas to “Resistencia pasiva en el trabajo.”

  1. Los extremos de la espiral | Purnas en o zierzo says:

    marzo 14th, 2011 at 14:15

    […] que conocí entre libros. No estaba Juanita , tampoco. Ni me llamaron imbécil. Ni siquiera me obligaron a firmar ni a sacar a relucir a Thoreau. Pero ahí […]

  2. Los blogs y el periodismo de hoy | Purnas en o zierzo says:

    marzo 14th, 2011 at 22:13

    […] Hace un año: Resistencia pasiva en el trabajo […]

  3. De los pequeños gestos y las empresas | Purnas en o zierzo says:

    marzo 16th, 2011 at 13:23

    […] si no queda claro con mis palabras de ahora, o las de hace casi tres años . o lo que explicaba de mi resistencia pasiva , ésto dice Milan Kundera en “La inmortalidad ” sobre la fuerza de los […]

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