El eclipse del entendimiento.

lunes, octubre 3, 2005 14:06
Publicado en la categoría purnas


Mientras pensaba en como hablar del eclipse, que apenas he visto, porque la compañía merecía más la conversación que la astronomía, y aprovechando la ayuda y  la foto de bambino, he recibido una llamada de teléfono. Número privado. “Bien, me llaman de algún trabajo” he pensado, tonto de mí.”Hola, señor Romance, mi nombre es Maria José”. Mierda, una llamada de publicidad. Una más. Mis datos en el aire. “Le llamo de Marina d’Or….”. La pobre María José, a la que seguro le pagan una basura, no ha podido acabar la frase. No tolero que me llamen para venderme cosas, pero que encima sea de Marina d’Or ha sacado la rabia acumulada desde el robo del sábado. Menos guapos, les he dicho de todo, amenazado con denunciarles, les he ofrecido agua embotellada, y que su pista de hielo artificial, y su pista de nieve artificial, la más grande del mundo en Oropesa del mar, se la pueden ir bebiendo. Entre otras cosas. Eso sí que no, vamos, hasta ahí podíamos llegar, los trasvasistas especuladores llamándome a mi propia casa, a mi propio teléfono fijo, con mi nombre sabido, para ofrecerme la compra de parte de lo que pretenden expoliarme, vamos, Zaragoza sería un pueblo, que dice mi madre. Que no, oye, que no. Que Marina d’Or, Cabo Cope y los cientos de campos de golf que crecen como setas en los secarrales levantinos ardan antes de una respuesta amable a los especuladores. Es más, que ardan, pero después de construidos, no antes, como suele pasar. (Portmán, Atamaría, Santa Lucía, etc etc etc)

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