Mi vida es mía

jueves, julio 14, 2005 10:42
Publicado en la categoría purnas

Hablábamos ayer de la privacidad, del derecho a la intimidad, de la posibilidad de que los gobiernos en aras de una “mayor seguridad” invadieran nuestra esfera privada, nuestro reducto. Hoy sabemos que los ministros de Interior de la Unión Europea han aprobado unas normas antiterroristas que pretenden la retención de datos telefónicos y electrónicos sin mediación judicial. El Gran Hermano avanza implacable, para conseguir una seguridad que está lejos de proporcionar. Personalmente yo no tengo nada que esconder, pero precisamente por eso, soy mucho más quisquilloso en cuanto a mi propio espacio privado. Mis e-mails, mis llamadas de teléfono, mis ganas de reír o de llorar, o de intercambiar chistes, sin que ningún señor verde espíe lo que digo, hago, pienso o siento. De hecho, purnas es un buen escaparate para muchas de esas cosas, y está a la vista de todo el mundo. Para mostrar al mundo esa parte de mí que quiero mostrar, que es un trozo importante de mí. Pero hay otra parte, la de los besos a escondidas, la de las alegrías y tristezas compartidas, las de un abrazo a medianoche, las de un sms que te despierta a las 4 de la mañana, las de una broma ácida…que sólo quiero compartir con quiera compartir. Y si soy sospechoso de otra cosa ,para eso están los jueces, para autorizar que me espíen con un fundamento legal.

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Desde un desierto sin nombre, con una ciudadanía sin nombre, traicionados por los gobiernos y alentados por las oposiciones, dejados de la ONU y a merced del simún, hoy llegan al país, los niños que vivirán unas vacaciones diferentes, sin miedo, y sólo con arena de playa y el desierto de los Monegros.

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