Derecho de manifestación

lunes, junio 6, 2005 12:24
Publicado en la categoría purnas

Creo que desde que tengo uso de razón siempre he acudido a las manifestaciones con la reserva propia del que sabe que no le van a hacer caso. En el fondo, se trataba de una cuestión de dignidad, de mi propia dignidad. Saber dignamente que apoyaba a los insumisos que encarcelaban. Saber dignamente que mi país se merecía un reconocimiento en forma de leyes. Saber dignamente que los refugiados palestinos contaban con mi solidaridad. Saber dignamente que el Sáhara existe. Y éramos 10, 20, 50, o 1.000, o 20.000. Recuerdo estar al pie del ayuntamiento de Zaragoza con otras 30 personas mientras Chabi y Fito se encadenaban al balcón de la Rudi para que les detuvieran. Estaban en busca y captura por negarse a hacer el servicio militar entonces obligatorio. Recuerdo la iluminación con antorchas de los puentes sobre el Ebro para exigir la libertad de los insumisos presos. Recuerdo a Labordeta cantar “Aragón” en una plaza del Pilar abarrotada pidiendo autonomía plena para Aragón. Y esa misma plaza del Pilar con 300.000 personas exigiendo el fin del expolio para nuestra tierra. Ni las de 10 personas, ni las de medio millón merecieron el mínimo comentario en la televisión pública española, del PSOE o del PP. “No eran relevantes”. Hace poco más de un año, las manifestaciones contra la guerra merecieron el desprecio, el insulto, la descalificación del entonces gobernante PP. Y por supuesto, el riguroso silencio de los medios públicos. El sábado, sin el silencio, pero con una cobertura quizás escasa, TVE, EFE, y RNE cubrieron la manifestación de la AVT y del PP. Y Elorriaga, Rajoy y la FA(lange) ES(pañola) al completo ha lanzado el grito al cielo. “MANIPULACION!!”, claman. “ESCARNIO!!”. Hace años que los que hemos tenido que expresar nuestras ideas, preocupaciones y lamentos en la calle, sabemos que manifestarse, aunque aspire a llegar a algo más, sólo sirve para fomentar nuestra propia solidaridad y dignidad. Como la que reclaman sus víctimas, con derecho, que no les niego. Sólo que los que empiezan ahora a manifestarse todavía no conocen la verdadera realidad de la lucha callejera.

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