El polaco loco

jueves, junio 2, 2005 10:31
Publicado en la categoría purnas

No lo suelo hacer, pero ésta noticia, y su redacción, bien lo merecen. El polaco loco. Del Periódico de Aragón.

J. M. PEREZ BERNAD 02/06/2005
Grzegorz J. B. (Gregorio ), inmigrante polaco de 21 años, le ha cogido gusto al volante. Si el pasado domingo protagonizó una fuga de 32 kilómetros con un coche robado hasta que volcó el vehículo, en la tarde del martes repitió actuación con un camión, también sustraído, que acabó estrellando contra una valla.
En la tarde del domingo, Gregorio aprovechó el descuido del propietario de un Renault 21 para robarlo en la avenida de Cataluña y huir a toda velocidad. Alertada la Policía Local, el coche fue hallado en el Camino de Cogullada, parado ante un semáforo en rojo, que fue el último que respetó ese día
A partir de entonces, se inició una persecución en la que el joven conductor vulneró todas las normas de tráfico que pudo, incluso embistió contra dos coches policiales que intentaban cortarle el paso en la calle del Monasterio de las Huelgas, además de circular en dirección contraria cuando le convino, atravesar medianas y poner en peligro la integridad de los peatones.
Finalmente, a 190 kilómetros por hora, el coche volcó en una estación de descanso de la autopista AP-2, en dirección Barcelona y dio varias vueltas de campana. El vehículo quedó para el desguace, pero los agentes lograron sacar al conductor casi ileso a través de una ventanilla. La dolía un costado y fue asistido en el hospital Provincial antes de pasar a disposición del Juzgado de Guardia.
Gregorio , que no tiene domicilio en Zaragoza y al que le priva el alcohol decidió darse una fiesta tras ser puesto en libertad por estos hechos y para celebrar la suerte que había tenido en el accidente.
Bien bebido, pasó cerca de un restaurante del Camino de Cogullada, donde el propietario de un camión había descendido para tomar un café y había dejado el vehículo con las llaves puestas, toda una tentación para Gregorio .
No se lo pensó dos veces. Se subió al camión y arrancó, aunque con menos dominio que el demostrado dos días antes con el turismo, porque no paró de circular en zig-zag. Recorrió un pequeño tramo hasta colisionar con una valla, con una señal de stop que derribó y se subió a la acera, hasta salir a un camino cercano, donde se le paró el vehículo.
El propietario del camión vio cómo lo abandonaba y entraba en una casa deshabitada. Alertó a la Policía Local, que encontró a Gregorio desencajado por el alcohol y cojeando de un pie. El mismo dijo a los agentes: “¿Camión? Yo, sí”, toda una atenuante de confesión.
Los policías le sometieron a la tasa de alcoholemia, que arrojó un resultado superior en cuatro veces a la tasa permitida. No tenía carnet para conducir el camión y tampoco tenía los papales en regla para estar en España.
Ni en un juego de rol podía Gregorio haber vulnerado tantas leyes y normativas en tan poco tiempo: hurto de uso de vehículo, conducción temeraria, intento de atropello a dos policías, conducción bajo la influencia de bebidas alcohólicas, conducción de vehículo de motor sin licencia, daños y hasta allanamiento de morada. En Polonia se han debido de quedar muy descansados.

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