Gastos militares para resucitar a Camarón

martes, mayo 24, 2005 11:28
Publicado en la categoría purnas

Ayer el ministro de Defensa, José Bono, estuvo en Zaragoza para presentar una conferencia del expresidente de Colombia, Pastrana. En una de sus peculiares intervenciones afirmó que no iba a hablar de la designación de la ciudad que iba a construir el Tigre porque “la noticia era la conferencia de Pastrana”. Aún así, habló del Yak42, o sobre la compensación que Aragón reclama por la ingente cantidad de suelo y espacio que el ministerio de Defensa tiene en el país. Y eso que no era el tema. Pero, claro, eso igual le interesaba. Personalmente no creo que la instalación de una industria militar sea solución a ningún problema, osea que el que el Tigre se construya en Albacete me parece menos relevante que el que Opel baje su producción. La segunda parte, la de las compensaciones, si que es mucho más grave. Primero por lo que supone de “pensamiento colonial”, y por otra, por los problemas que sí que acarrea primero que el Ejército español sea el mayor terrateniente de Aragón y segundo los extensos, enormes campos de tiro que si causan prejuicios a la población civil. San Gregorio, las Bardenas, Caudé, tienen un largo historial de bombas fuera de sitio, ruidos insoportables, vuelos a baja altura, invasiones de pueblos “ficticias”, etc. por las que el ministerio sí que tendría que indemnizar al pueblo aragonés. Por no hablar de los problemas que ocasionaban los cientos de reclutas que invadían Doctor Cerrada en Zaragoza, o la constante alusión al presente militar de Zaragoza en cuanto sales de la ciudad, o incluso el que la estatua ecuestre de Francisco Franco permanezca “atada y bien atada” en la plaza principal de la Academia que forma a los futuros oficiales del ejército ONG que nos quieren vender. Claro que no sabemos si la estatua es un recordatorio de lo que pueden llegar a ser, o de lo que no deben llegar a ser. Nunca se sabe. El último episodio se ha vivido en la romería de San Gregorio, cuando vallas y vigilantes impidieron el acceso de ciudadanos de a pie a un lugar tradicional en el imaginario zaragozano. Es una más. Pero no era el tema para Bono. Por si acaso.

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