Memoria histórica, números y espejos

jueves, abril 21, 2005 9:38
Publicado en la categoría purnas

Como decíamos ayer, el nuevo Papa de la Iglesia Católica es en los territorios de la Corona de Aragón Benedicto XVII. En ningún medio catalán se han hecho eco de este dato, lo cual supongo que no hubiera pasado si Benedicto XIII, el Papa Luna, hubiera nacido pongamos en Palafrugell en vez de en Illueca. Y paseando por entre mis neuronas he reparado en el hecho misterioso de que, a pesar del empeño de la historiografía nacionalista catalana en modificar la numeración de los Reyes en base al territorio catalán, la modificación se altera misteriosamente en bastantes puntos. Por partes. Pongamos por caso Alfonso V, el Magnánimo. El que pasó la mayor parte de su reinado en Nápoles viviendo la dolce vita. Para la historiografía catalana es Alfons IV. Efectivamente Alfonso I el Batallador, conquistador de Zaragoza no reinó en los condados catalanes, pero Alfonso II, el primer rey sobre Aragón y Cataluña no reinó en Valencia, a pesar de lo cual no se le quita un número cuando hablan del País Valencià. Así pues, Alfonso V, sería el IV en Cataluña, y el III en Valencia. Como rey de Aragón siempre será el quinto en su orden, al margen de territorios y sólo como conde de Barcelona (un título inferior) sería el cuarto. Pero avancemos, porque el interés máximo en decir Pere III el Conquistador, o Pere I el Catolic, que no responden al orden “real”, se pierde cuando llegamos a los Borbones. Así que Alfons XII o Alfons XIII, que serían respectivamente Alfonso VI y Alfonso VII en la Corona de Aragón, no pierden palitos en sus nombres. Un hecho curioso de la memoria histórica, que tan de moda está y que tomará relevancia cuando si hay un próximo rey de España este sea Felipe. Felipe V, en este caso, porque Felipe el Hermoso, regente de Castilla, no fue jamás regente de Aragón, y por tanto, no nos sirve para sumar. Así que quien suprimió los fueros en 1591 fue Felipe I, y quien abolió definitivamente el regimen foral fue Felipe IV y no V.
Pero es que la memoria histórica engaña mucho, y ayer, cuando Pasqual Maragall habló de la inclusión de Cataluña en la “Francofonía” (todavía nadie sabe en condición de qué, porque ya me dirás), dijo que Francia era el espejo de las libertades de Cataluña. Se referirá a Muret, por ejemplo, o a las Vísperas Sicilianas, o a las guerras por Nápoles, o a la invasión del XVII cuando “ELs Segadors” que acabaron los catalanes violados y robados por la gabachería, o a los 100.000 hijos de San Luis recibidos a pedradas, o al Bruc y el sitio de Gerona, o a la “generosa” ayuda en armas de la República Francesa a los republicanos españoles que se batían contra el fascismo, o a la situación legal de los hablantes de catalán en el otro lado de los Pirineos. Todo un espejo. Negro, pero espejo.

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Una respuesta to “Memoria histórica, números y espejos”

  1. La ambigüedad de la Iglesia y los medios de comunicación | Purnas en o zierzo says:

    marzo 14th, 2011 at 18:10

    […] en su seno. Por eso concilios, declaraciones de herejía, excomuniones y quemas públicas. Por eso el Papa Benedicto XVII (XVI fuera de Aragón) fue prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, que se dedica precisamente a eso, a […]

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