Allez enfants de la patrieeee. Vaseliné.

jueves, marzo 3, 2005 9:24
Publicado en la categoría purnas

Todavía no estoy recuperado del shock de ver a Zapatero hablando en (pésimo) francés. Algo hay que cambiar en el sistema educativo para que los presidentes o expresidentes de España no vayan haciendo el ridículo por el mundo. Al tajo. Pero a pesar del grave impacto neuronal que supone ésto, todavía tengo recursos (me sobran) para hacerme algunas preguntas. Verbigracia. Todo el mundo político catalán, convulso por el 3% y no por el Carmel, exige rectificaciones, mociones de censura y responsabilidades. Pero ninguno, e insisto, ninguno, da los pasos necesarios para que se produzcan. A Mas le indignaron los reproches de Maragall, y le exige que pida perdón. Perdón que Maragall no piensa pedir, claro. Maragall se dedica a hablar de “vaselina para no hacernos daño” (sic), y a hacer metáforas de dudoso gusto como la del souflé. Comparar a la patria con un pastel inconsistente, habrase visto. Por supuesto, no aclarará sus palabras. Porque tiene poco que aclarar. Si Mas tuviera la conciencia tranquila y la certeza de que no hay trapos sucios en CiU, a la segunda capotada de Maragall, querella. Y moción de censura. Pero suena, parece y se percibe ese nosequé de que todos están como esperando abril. Lluvias mil y quítame allá esas pajas. Y Carod, el homenet, allá, con su media sonrisa, “mans netes, mans netes”, reuniéndose con Piqué, salivando los dos. Que tierna estampa heredada de Perpiñán. Y mientras, la vida se reduce a 100000 euros y una casa. Pero el poder ir en el metro de Barcelona, eso, eso no tiene precio.
Y mientras Zapatero, ya en castellano, visitaba la Zaragoza preexpositiva y todavía sin obras, su Gobierno preparaba un decreto (tachán) para que los menús de las escuelas respondan a las creencias de los alumnos. Sin cerdito, con cerdito, con pescado, sin pescado, matados mirando a la Meca, desangrados hasta la última gota. Eso. Me consta, porque me consta, que en muchos colegios esto ya funciona así, a nivel particular, claro. Hay colegios que lo hacen por su cuenta y riesgo, y otros que ni se lo plantean. A mí, ni fú ni fá. Durante años estuve sin comer carne en viernes de Cuaresma en el cole y aquí sigo. El caso es que en Madrid se plantea un decreto que “responde a las diferentes sensibilidades y culturas que conviven” en la piel de toro. Y Marta Cid, consejera de Educación de Cataluña dice que nanay. Naranjas de la china (para el niño sintoista). Que de decreto nada, y que eso invade competencias. Que no digo yo que no, la verdad, pero puestos a criticar una medida, ¿no es mejor criticarla por su contenido?. Que a mi plin, ¿eh?. Que yo con una escudella, pa amb tomaquet y embotit, mas contento que unas pascuas. Pero como haberlos haylos que no se comen del cerdo la media, algo habrá que hacer. Perros infieles. Butifarras a mí. Y santas pascuas.

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