Eutanasia de película

jueves, enero 13, 2005 9:30
Publicado en la categoría purnas

El otro día era Ramona Maneira confesaba que había sido ella la que ayudó a morir, es decir, mató, a Ramón Sampedro. Ante esto la familia y eso que llaman la sociedad civil han asumido los roles que cabía esperar. La familia de Sampedro llama “asesina” a Ramona, a pesar de que sabían que su hermano deseaba vehementemente morir, y la sociedad civil, especialmente la organizada a favor de la eutanasia aplaude a Ramona “por un gesto valiente”. El cianuro mata, y mata muy mal. Eso está claro. Ahí está la diferencia entre la eutanasia que piden las asociaciones proeutanasia y la muerte que Maneira dio a Sampedro. Claro que la legislación imposibilitaba a Ramona para acudir a una farmacia, comprar una inyección letal indolora y matar a su amigo, o para pedir ayuda médica para sedar al enfermo antes de matarlo. Todo esto queda superado por la “eutanasia rural“. Escena, dos ancianos que viven solos en la aragonesa localidad de Tamarite de la Litera. Joaquín, 86 años. María, 84 años. Ella está enferma de Alzheimer, esa terrible enfermedad. Joaquín cuidaba a María desde hacía años. 60 años casados y los últimos 10 con ella enferma y con dificultad para moverse. Todo parece indicar que Joaquín se cansó. Se baraja, dice la noticia, la posibilidad de un pacto para morir, algo complicado teniendo en cuenta que María padecía alzheimer, insisto. El caso es que sin cianuro, Joaquín metió a su mujer en la cama, limpia, y con el camisón nuevo. La arropó y con un tajo limpio le cortó el cuello. Él se colgó en el garaje de una viga. Una eutanasia de película.

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De película también la guerra de Irak. Estupenda. Dos años después, la Casa Blanca da por terminada la búsqueda de armas en Irak. Y no las han encontrado. Recordáis a Josemari: “Creánme, creánme si les digo que el regimen iraquí tiene armas de destrucción masiva”

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