Guerreros. De banquetes y muertos.

miércoles, diciembre 22, 2004 19:17
Publicado en la categoría purnas

elmundo-20041222-02.jpgMientras comían 22 estadounidenses han muerto por un ataque sorpresa iraquí. Las imágenes recordaban también las de la boda de Afganistán, aquella en la que, por error, un misil americano destrozaba las ilusiones de una familia. La guerra es así. Todavía estoy digiriendo (asumo la elección de este verbo), Hiroshima, de John Hersey. Todavía trato de ingerir las súplicas educadas de los que se quedaron debajo de los edificios, las pieles quemadas que se separaban del cuerpo, las enfermedades de los que sobrevivieron a la explosión. La guerra es así. Con el Hiroshima, insisto, todavía en mi retina y en mi cerebro, acabo de empezar a leer Guerreros, de J.Glenn Gray y prologado por Hannah Arendt. ¿Qué pasaría si nada más licenciarte en filosofía en la Universidad de Columbia te enrolas en el ejército norteamericano?¿Qué pasaría si es el año 44 y los aliados acaban de desembarcar como quien dice en Europa?¿Qué pasaría si escribes tu diario sobre la muerte, la vida y las emociones?. Si después de 14 años relees ese diario y lo reescribes y lo reinterpretas en base a tu formación filosófica, eso es “Guerreros, reflexiones de un hombre en la batalla”.

Cuando un gran número de personas se vuelvan realmente incapaces de comprender por qué las naciones luchan las unas contra las otras, la especie humana ya no estará en peligro mortal de extinción

Entre las reflexiones que se encuentran sembradas aquí y allá en el texto, una que nos recordaba Simone Weil hace casi un año, el hombre siempre puede superarse a sí mismo y en ocasiones excepcionales, un bombardeo, una batalla, una pelea, una discusión, puede variar su estado de ánimo en segundos de la bondad más sobrehumana a la crueldad más infrahumana. No nos demos ocasión.

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