Cuarto y mitad de secuestrado

jueves, septiembre 30, 2004 13:28
Publicado en la categoría purnas

Las dos Simonas. “Queremos volver a Irak”. Las dos Simonas, recién compradas a sus secuestradores, que las trataron bien. Menos mal. Las dos Simonas. Liberadas gracias a que la ética occidental permite comprar a un rehén por dinero pero no permite cambiarlo por concesiones políticas. Las dos Simonas. Italianas de un país regido por un fantoche cooperantes en un país que ni siquiera es un país y en el que luchan más de diez facciones diferentes, incluidos los otrora todopoderosos marines de los USA. Mientras, el británico espera su turno de ejecución. “No hemos tenido contacto con los secuestradores, si quieren contactar con nosotros que avisen”. Ha dicho Tony Blair. Desde Bristol. Igual mientras le estaban llamando a Downing Street. Difícil lo tiene el inglés, la verdad. Sus captores piden la liberación de las mujeres prisioneras ¿de guerra?, es decir, nada económico y todo político. Precisamente algo que los occidentales no están/estamos dispuestos a aceptar. Por no hablar de los periodistas franceses, testigos de una guerra que su país no aceptó y ciudadanos de un país con los servicios secretos más secretos y eficientes del mundo y que han presionado tanto a los secuestradores que probablemente no sepan ni que hacer con ellos, salvo cortarles el cuello, que para eso lo tienen en su francés cuerpo.
El secuestro como arma de guerra. Ni de posguerra, ni de resistencia, ni nada. Como arma de guerra en una conflicto que amenaza con libanizarse (todos contra todos) o vietnamizarse (todos contra los yankees). La paz, como siempre, en el lejano horizonte verde y azul al que no se llega jamás.

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