Imágenes poderosas. Barcelona, sí que sí (2)

lunes, agosto 30, 2004 9:24
Publicado en la categoría purnas

penhacat.jpgDomingo. Un domingo cualquiera. Último domingo de agosto. Único día de descanso de la semana, normalmente desaprovechado. Último domingo de agosto, y comienzo del ritual semanal. Metro 1. Can Serra, L’Hospitalet. A la salida del metro una tormenta que me limpia del esfuerzo de la semana, de los libros vendidos y colocados, de hecho, ayer me limpió hasta de Marvin Harris, que entonces me hablaba de las colas en Varsovia para comprar carne. Entrar al bar es para mí como volver cinco años atrás, al barrio, a San José, al Garvay, al Bretón. Ya no hay esfuerzos para pronunciar la “ll”, y Zaragoza, vuelve a ser “Zárágózá” y no “Saragossa”. Con las voces y los acentos, las montañas del norte, los desiertos del este, las brujas del oeste y los olivos del sur. Con las voces y los acentos también las ilusiones, los sueños, las alegrías y las tristezas, los insultos, los gritos, los abrazos en los goles. El Zaragoza. Estoy seguro que en la Romareda se oyen nuestros gritos. Estoy convencido. Al salir del bar, poco compartimos unos de otros, en el fondo a la mayoría sólo nos une el Zaragoza y con algunos además compartes el estigma especial de haber estado un 17 de marzo en Montjuic. Ayer no fue diferente. Ayer, incluso, hubo guiñote, como en las grandes tardes. Con los tres goles del Zaragoza, el liderato, a pesar de que en el Larguero De la Morena dijera “el atlético va segundo empatado a puntos con el Zaragoza”, a pesar de eso, como siempre, contra todo pronóstico. Nos fuimos a casa contentos. Hasta dentro de quince días. Con la excusa del Zaragoza todos hemos recordado de donde venimos. Con la excusa de un gol. O de dos. E incluso de tres.
El efecto catalizador de pasiones del fútbol. Y más en la distancia. Hasta a veces crees que el fútbol es algo más que un negocio, y el Inter de Milán dona dinero a las comunidades zapatistas. Siempre es posible creer que cualquier noche puede salir el sol.

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