Henri Cartier-Bresson. El instante decisivo

jueves, agosto 5, 2004 9:03
Publicado en la categoría purnas

cbresson_ut0143043.jpgEn la lucha constante entre periodismo y verdad hay nombres que destacan por encima de otros. Henri Cartier-Bresson es uno de ellos. La fotografía como puente entre el ojo del periodista y el del lector de periódicos. El mudo testigo de la realidad como acompañante de las palabras. Henry Cartier-Bresson fue el creador del fotoperiodismo, y junto con Capa, el fundador de una de las agencias más importantes del periodismo internacional, Magnum. Ayer, y después de que pudiéramos disfrutar de una antólogica el año pasado en CaixaFórum, sus ojos y con ellos los ojos de millones de lectores en todo el mundo, se cerraron para siempre. Casi un siglo de historia pasó por su cámara dignificando una profesión a la que algunos degradan y otros no le dan significado. Él fue el primero en hacer de la fotografía periodística un arte. Y en hacer del arte de la fotografía un fiel testigo de la realidad. Descanse en paz. Hoy el periodismo está de luto. Y la realidad también.




El francés Henri Cartier-Bresson, uno de los padres del fotoperiodismo y fundador con Robert Capa de la agencia Magnum, murió el pasado lunes en su casa de l’Isle-sur-la-Sorgue (sureste de Francia), informaron fuentes de su entorno.

La cámara es “la prolongación de mi ojo”, decía Cartier-Bresson, fallecido a los 95 años de edad y que ya ha sido enterrado.

Las fuentes precisaron que en los últimos tiempos se había debilitado de forma significativa y en los últimos días había dejado de alimentarse.

Nacido en la localidad de Chanteloupe, en las afueras de París, el 22 de agosto de 1908 en una familia de industriales, Cartier-Bresson se interesó desde pequeño por la lectura, el dibujo y la pintura, que perfeccionó con el cubista André Lhote.

A los 22 años se marchó a Costa de Marfil, donde realizó diversos trabajos como cazador y, lo que fue más importante para su carrera, tomó sus primeras fotografías.

De vuelta a Francia, se compró una cámara Leica en Marsella, estuvo en contacto con los surrealistas que tenían entonces su centro en París, trabajó como asistente de directores de cine como Jean Renoir y Jacques Becker y fue encaminando su trabajo hacia el fotorreportaje, una orientación presente en un documental de 1936 sobre los hospitales de la España republicana.

Capturado por los nazis en 1940, logró escaparse tres años más tarde y fue uno de los que inmortalizaron con su cámara la liberación de París, antes de fundar en 1947 la agencia Magnum con el fotógrafo Robert Capa y otros amigos.

Tras cubrir diversas guerras y grandes acontecimientos históricos durante tres décadas -fue el primer fotógrafo occidental que pudo entrar en la Unión Soviética en 1954, tras la muerte de Stalin-, en 1974 decidió dejar profesionalmente la fotografía para consagrarse a la que había sido su pasión de infancia, la pintura.

En 2000 había creado con su mujer Martine Frank la fundación que lleva su nombre para reunir su obra y crear un espacio de exposición abierto a otros artistas.

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