Elecciones descafeinadas con sacarina, por favor

lunes, junio 14, 2004 10:26
Publicado en la categoría purnas

Si hay una cosa clara de las elecciones de ayer es que las europeas, por sí solas, nos importan un comino. La abstención ha sido brutal, cosa que es lógica si tenemos en cuenta que el Parlamento Europeo es una institución muy simbólica pero también demasiado oculta a los ojos del ciudadano de a pie. Así es comprensible la alta abstención. De los resultados hay varias cosas a tener en cuenta. Por un lado, la ya conocida regla de que la abstención favorece a la derecha. Ahí está el Partido Popular a sólo 300000 votos del PSOE, y consiguiendo cosas significativas como ser la segunda fuerza política en Cataluña, donde los partidos estatales han dejado al nacionalismo en su nivel más bajo desde el comienzo de la democracia. La sorpresa, la que ha dado el Partido del Cannabis, que ha quedado octavo a nivel estatal, y en algunas comunidades incluso a superado a coaliciones y partidos que sí han conseguido escaño. En Aragón el descenso de votos ha sido espectacular en todos los partidos, pero ha dejado claro que el PSOE sigue contando con el apoyo de los aragoneses, aunque el PP ha subido en porcentaje. En la particular guerra entre los partidos aragoneses, CHA que ha visto bajar sus votos por primera vez desde que existe, ha superado ampliamente al PAR, y pasa a convertirse en la tercera fuerza política en todo el país, salvo en la provincia de Teruel donde ha recortado la diferencia con el PAR a 500 votos. Para Izquierda Unida de Aragón las elecciones han confirmado una vez más, que su influencia es prácticamente testimonial en todas las comarcas, y o mucho cambian las cosas, o será una fuerza extraparlamentaria en las próximas elecciones a las Cortes.
En definitiva una jornada electoral descafeinada que ha respondido al escaso interés de la campaña y que debería hacer reflexionar a las instituciones. En los nuevos países incorporados a la Unión ha habido una abstención cercana al 60%, lo que dice mucho de sus ganas integradoras y la conexión de las instituciones de Bruselas con el pueblo.

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