Punxet, Bárdenas y la isla de los seres extravagantes

martes, abril 27, 2004 10:59
Publicado en la categoría purnas

trenc.jpgEl nuevo e impagable trabajo del Doctor Bárdenas, prologado por Antonio Punxet, ha sorprendido gratamente en todos los círculos científicos, literarios y ornitológicos. El nudismo de la tribu de los nudie, las discotecas de Lloret de Mar, y la implacable guerra entre los clanes enemigos de los Podólogos y los Egolatras. Temas de conocimiento común. Conversaciones que llenan las calles y los casinos. Las playas. Los cuarteles.
Es especialmente emocionante y atrevido el capítulo dedicado a la interacción punki-naturaleza. Las ondas en el mar causadas por el movimiento libre y atrevido de un punki metido entre las olas son el origen de una brillante reflexión sobre la banalidad del mal y el mundo de los espíritus. Banalidad, ay, botella, berzas, botijo, beber, boletín, bar, y paracaidistas. Coroneles. Letra b, y c, claro.
Tratados llenos de gente, de baños multiusados, de licor de hierbas y ensaimada, y sobrasada. Una obra repleta de pequeños gestos a la galería, de flamenco bronco y drogadicto, de un mundo oculto a la realidad, que el doctor Bárdenas con una sensibilidad exquisita nos trae ante nuestros brillantes ojos de nubes solitarias en la playa y de horario cambiado de 15 a 8 de la mañana.
Esta nueva muestra del genio creador de Bárdenas acaba con un poema de Gil de Biedma, presente en espíritu mientras la marea subía a saco. Ante su ordenador portátil apagado, una guitarra, una grabadora, un paseo por la playa, y un poema blanquecino.

Amistad a lo largo
Pasan lentos los días
y muchas veces estuvimos solos.
Pero luego hay momentos felices
para dejarse ser en amistad.
Mirad:
somos nosotros.

Un destino condujo diestramente
las horas, y brotó la compañía.
Llegaban las noches. Al amor de ellas
nosotros encendíamos palabras,
las palabras que luego abandonamos
para subir a más
empezamos a ser los compañeros
que se conocen
por encima de la voz o de la seña.

Ahora sí. Pueden alzarse
las gentiles palabras
–esas que ya no dicen cosas–,
flotar ligeramente sobre el aire;
porque estamos nosotros enzarzados
en mundo, sarmentosos
de historia acumulada,
y está la compañía que formamos plena,
frondosa de presencias.
Detrás de cada uno
vela su casa, el campo, la distancia.

Pero callad.
Quiero deciros algo.
Sólo quiero deciros que estamos todos juntos.
A veces, al hablar, alguno olvida
su brazo sobre el mío,
y yo aunque esté callado doy las gracias,
porque hay paz en los cuerpos y en nosotros.
Quiero deciros cómo todos trajimos
nuestras vidas aquí, para contarlas.
Largamente, los unos a los otros
en el rincón hablamos, tantos meses!
que no sabemos bien, y en el recuerdo
el júbilo es igual a la tristeza.
Para nosotros el dolor es tierno.
Ay el tiempo! Ya todo se comprende.

Mallorca, 22-26 de abril, 2004

La imagen de la portada del libro, una vacia playa de Es Trenc. Con parking a 5 euros.

Puedes dejar una respuesta, o un trackback desde tu sitio.

Dixa un comentario