El Hijo de la Novia

lunes, enero 26, 2004 10:45
Publicado en la categoría purnas

Ayer la volví a ver. La película, digo. La revolución de los pequeños gestos. La preocupación, las sonrisas, el cariño por los tuyos. Ese es el verdadero truco de la vida. En todos los aspectos. No bastan declaraciones grandilocuentes. La mayoría de las veces es en los pequeños gestos donde se consiguen las cosas importantes. ¿Os acordais de la superabuela de Santaliestra? Aquella mujer de mas de 80 años que fue acusada de terrorista por golpear a un Guardia Civil que la intentaba sacar de su casa. ¿Os acordais? La intentaba sacar de su casa por la fuerza, para poder volarla. Como en Jánovas. Ese pantano nunca se hizo, pero las casas están dinamitadas. Santaliestra no se hará, pero las casas no fueron voladas. Como en Artieda, un pequeño pueblo se opuso a que les sacaran de su tierra. Ayer la solidaridad de más de 2000 personas se acercó hasta un pueblo de 105 habitantes, Artieda de Aragón, que “resiste ahora y siempre al invasor”. Como en Asterix. Igual no sirve de nada. Igual les inundan sus tierras. Igual les obligan una vez más a emigrar. Ya pasó en Tiermas, en Mianos. No sería la primera vez. Pero ellos gritan “Quiero vivir aquí”. Y con ellos muchos que les demostraron, les demostramos, la solidaridad. Por las empinadas cuestas de Artieda ayer no cabía un alfiler. De personas y de esmos, del espíritu de todos los que una vez tuvieron que irse de sus pueblos y sus ciudades. De los que guardan sus recuerdos bajos los pantanos.

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